IDEAS celebra el 8 de Marzo, uniéndose al movimiento internacional feminista y al NOSOTRAS PARAMOS, para cuestionar y denunciar este sistema capitalista y heteropatriarcal. Así nos sumamos a la Huelga Feminista convocada para el próximo 8 de marzo.

Desde nuestra cooperativa creemos y luchamos por las alternativas que desde la Economía Social y Solidaria proponen un modelo que ponga en el centro a las personas y la naturaleza, lo que requiere un cambio en el papel tradicional que ha ocupado y ocupa la mujer en la sociedad. Además estamos convencidas de que el Comercio Justo es un instrumento para trabajar contra las desigualdades y en concreto contra la desigualdad de género.

En todo el mundo las mujeres y las niñas sufren de discriminaciones y violencias. En los últimos años, la ONU ha tratado estos temas varias veces, de hecho uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, acordados el 25 septiembre 2015 en la Asamblea de Naciones Unidas, fue el de “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Y aunque se han producido avances en relación a la equidad entre géneros, todavía queda mucho por hacer.

Casi un tercio de la clase trabajadora mundial vive en condiciones de pobreza. La brecha salarial de género en todo el mundo se sitúa en el 23%. En el caso de la participación en el mercado laboral, la tasa de presencia de la mujer en la población activa es del 63%, mientras que la de los hombres es del 94%.

Las Mujeres y el Comercio Justo

Una de las convicciones del Comercio Justo es promover la equidad de género, facilitando el empoderamiento de las mujeres en esferas como la económica, la política y la social dentro de sus comunidades; contribuyendo a erradicar las desigualdades entre mujeres y hombres; impulsando acciones para fortalecer el liderazgo y la autonomía de las mujeres dentro de las organizaciones productoras y también de las estructuras del propio movimiento.

Estos principios han permitido a las mujeres que trabajan en las cooperativas de comercio justo ver reconocidos sus derechos, tomar conciencia de la importancia de su papel en la sociedad y ocupar puestos importantes en las escalas jerárquicas de la empresa, a la par que equilibrar mucho mejor con los hombres todos los trabajos de cuidados de la vida.

En muchos países y comunidades donde las mujeres en su mayoría viven relegadas al espacio doméstico y familiar, favorecer su trabajo fuera del hogar les otorga un nuevo rol en la sociedad, que no solo hace cambiar su autoconcepto, sino también la visión del resto de la sociedad ante el papel de la mujer. Este cambio de mentalidad poco a poco va transformando la sociedad.

Algunos ejemplos

Es por eso que los grupos productores de Comercio Justo están llenos de historias de mujeres tal vez más libres, tal vez más autónomas, tal vez más felices.

Es el caso de AMUCC, La Asociación de Mujeres Caficultoras del Departamento del Cauca, en Colombia, que producen café arábica de altura. La organización, formada actualmente por 200 mujeres campesinas, nació en 1999, para organizar colectivamente el trabajo de las mujeres, garantizando un ingreso económico para el sostenimiento de sus hogares, el fortalecimiento de su organización, la generación de conciencia medioambiental y la lucha por la equidad de género.

En Palestina un grupo de 68 mujeres organizadas en tres cooperativas están recibiendo nuestro apoyo en un precioso proyecto de cooperación. La población en Palestina tiene, desde hace muchos años, dificultades para progresar y llevar una vida digna. Es por eso que nos hemos propuesto cooperar con estas mujeres para que mejoren su vida y la de sus familias, dando salida comercial a los productos que elaboran. Y todo ello desde una perspectiva de género y de sostenibilidad ambiental basada en la capacitación y refuerzo de sus capacidades e infraestructuras para el cultivo de tomillo y otros vegetales y la elaboración del zaatar, producto que a demás comercializamos.

Y es que, como nos cuenta en esta entrevista Merling Preza de la CLAC , «gracias al Comercio Justo tenemos muchos ejemplos de mujeres que demuestran que sí se puede». Merling es actualmente vicepresidenta de la CLAC, una red latinoamericana que agrupa a más de 800 pequeñas organizaciones productoras de Comercio Justo en América Latina y Caribe, y que trabaja activamente en la igualdad de género con las organizaciones que la componen.


Si nosotras paramos se para el mundo y así queremos hacerlo ver también desde nuestra cooperativa, llenas de esperanza por un futuro feminista, justo y sostenible.